EN BUSCA DE LO QUE NOS UNE Y NOS HACE HERMANOS: CRISTO

EN BUSCA DE LO QUE NOS UNE Y NOS HACE HERMANOS: CRISTO
¡Me gustaría amar como Él me ama!

martes, 20 de noviembre de 2012

LA FE EN CRISTO

Esta es la reflexión de una hermana clarisa que vive en Belalcázar y que reza y nos sirve desde
su convento porque nos considera sus hermanos y hermanas, la conozcamos o no la conozcamos, 
somos para ella sus hermanos/as...Y esto es posible porque Jesucristo es toda su Vida...

Espero que reflexionéis y os animéis a comentar cómo estáis viviendo la fe en estos momentos, para que 
así nos ayudemos con la oración pidiendo e intercediendo unos por otros.



En este año nuestro Papa Benedicto XVI nos ha hecho la invitación de reflexionar y profundizar nuestra fe, para darle Vida, fuerza y renovarla con la ayuda de la Gracia.

Todo “buen” edificio tiene cimientos que no se ven, pero están. Su trabajo es sostener el edificio, su conjunto. Y cuanto más profundos sean sus cimientos, mejor, porque hay menos posibilidades de que un día se venga abajo.
Así es nuestra fe: es parte de nuestros cimientos cristianos, junto con la Esperanza y el Amor. La fe no se compra ni se vende, simplemente se ¡Vive! Es el termómetro que mide cómo vivo mi vida y lo que me pasa. No es lo mismo vivir la enfermedad, el paro, los problemas familiares, la muerte de un ser querido, etc. desde la fe, a vivir todo lo mencionado sin ella. Y esto no quiere decir que "mi enfermedad se me va a curar" o que "ya no voy a tener dolor", no, yo seguiré con mis medicinas, seguiré buscando trabajo, mis problemas quizá no cambien mucho, pero la fe me dice que hay otra manera de vivir estas situaciones y afrontarlas sin perder la paz.
La fe es un don muy grande que Dios, en su infinito amor, nos ha querido dar, y para que se fortalezca y crezca, hay que invertir tiempo en ella; cultivarla y alimentarla por medio de la Oración y los Sacramentos, así se manifestará en mi vida y en mis obras. También, a través de la Confianza en la Providencia divina, de la Esperanza que nos mantiene activos, trabajando por “Algo y por Alguien” mejor. 
Podemos correr el peligro de dar por “supuesta” nuestra fe, y no tenerla o haberla extraviado…
Es verdad que en los momentos duros y difíciles, cuando nos visita la prueba, es cuando nos damos cuenta de si en verdad tenemos fe y de cómo la tenemos. La fe no se toca, pero es ella la que acaricia tu vida y la trasforma dándole: Luz a tus oscuridades, alegría a tus tristezas, fortaleza a tus luchas, superación a tus miedos y desconfianzas….

La fe también me lleva a preocuparme para ocuparme del que me necesita. Quizá no pueda solucionar sus problemas y necesidades, pero hay otra manera de ayudar: la oración por él o por ella, quererlos como son, escucharles, dejar que abran su corazón. Si abrimos los ojos, nos daremos cuenta de que durante el día hay muchas ocasiones para vivir y compartir nuestra fe. Porque cuanto más se comparte más crece. Fe, para que otros crean que Él es el Hijo de Dios. Pero tenemos que vivir la fe en las oportunidades, y estas no vienen solas, también hay que buscarlas estando disponibles a Dios, no podemos quedarnos parados, inmóviles, porque el agua que no corre se pudre…
La fe no es exclusivamente de los curas ni de las monjas, la fe es de todos los bautizados, de todos los cristianos. Todos tenemos la misma tarea, (quiera Dios que nunca nos creamos que ya la hemos terminado). 
La fe es un continuo movimiento entre Dios y nosotros, de nosotros a nuestros hermanos, para volver otra vez a Dios.
Dios siempre creerá más en nosotros que nosotros en El.

La fe te lleva a mirar más allá de lo que se ve, a esperar contra toda esperanza.

   Hermana Verónica Padrón Oviedo.

domingo, 18 de noviembre de 2012

SICUT CERVUS, PALESTRINA y la voz de Dios!

SICUT CERVUS, PALESTRINA:
Hay piezas musicales, como esta que comparto que nos pueden acercar más al Paraíso!!!
Para mí este compositor consigue traducirnos en música la voz de Dios!
Que lo disfrutéis, mis hermanillos/as!!!

viernes, 9 de noviembre de 2012

EL SILENCIO DE NAZARET (UN ESPACIO DE CRECIMIENTO)

EL SILENCIO DE NAZARET (UN ESPACIO DE CRECIMIENTO)

         ¿Qué valor tiene este lugar en el que Jesús creció en edad sabiduría y Gracia si lo actualizamos en nuestras vidas?
         Tenemos muy pocos datos sobre la vida pública de Jesús, pero este mismo silencio es ya una gran revelación del vivir cristiano.

        Nazaret, la ciudad en la que creció Jesús supone una revolución y una alternativa a los valores actuales de nuestra sociedad basada en el protagonismo y la publicidad, porque Nazaret supone la revalorización de lo anónimo.
Y Jesús, a diferencia del resto de las personas, asume esta vida oculta y sin protagonismos ni relevancias por amor a nosotros, como trigo enterrado en su tiempo pre-pascual...

Quiere enseñarnos que esta es la mejor forma de vivir, y el único camino para ser humildes y a hacerse uno de tantos, pero sin diluirse en la masa.

      Para conseguir esto, Jesús nos enseña a vivir ese silencio de Nazaret asumiendo el ritmo lento del camino de nuestra santidad.
Él sabe cómo somos y Él sabe que a veces nos valoramos más por el eco de los servicios prestados que por la gratuidad del servicio en sí... a veces nos cuesta vivir sin reconocimiento y sin público, por eso mismo Jesús elige esta forma de vivir, este espacio de crecimiento para que nosotros lo apliquemos a nuestras vidas.

     Doy gracias a Dios por hacerse pequeño, humilde y pobre para enseñarnos este Camino que conduce a su Reino que es el que nos da la felicidad.


EL SEGUIMIENTO DE CRISTO


EL SEGUIMIENTO DE CRISTO:


           En este año de la fe, deberíamos revisar nuestra vida y ver cómo estamos siguiendo a Jesús.
           Para ello, comparto mi resumen sobre el cursillo del Padre Domingo Montero, ofm cap, que me enseñó que la radicalidad del Evangelio es el único camino para que ese seguimiento de Jesús dé frutos abundantes. 
           Espero que os haga reflexionar y saquéis mucha paz y mucho bien para seguir al que nos Ama hasta el Extremo, comprometidos a ser otros cristos con Él y en Él.

           Si nuestra esperanza es Jesucristo, y Él es la referencia primordial de nuestra vida, no podemos hacer un seguimiento a la carta, porque así no daremos nunca frutos; por el contrario, tendremos que tomar conciencia de la persona de Cristo y actualizarla en nuestra vida para tener sus mismos sentimientos y vivir como él vivió pero desde nuestra circunstancia personal. En ese como está el secreto y la felicidad de nuestra existencia.


           Y en este seguimiento de Cristo el radicalismo evangélico no es sinónimo de fundamentalismo ni literalismo, sino que significa ir a la raíz de los hechos, ir a la alternativa de la llamada de Dios en nuestra vida, esto es posible porque es Dios el que llama a hacer el seguimiento y con su Gracia y Amor lo hace posible si le entregamos lo que más nos cuesta: nuestra libertad.

          Por tanto, podríamos preguntarnos si :

1. ¿Somos comunidad en seguimiento?
2. ¿Estamos apasionados por Cristo?
3. ¿Evidenciamos en nuestra vida cotidiana las marcas de Jesús? Porque el seguimiento de Jesús siempre deja huella.

      Y para descubrir qué huellas está dejando Jesús en nuestro Camino, tenemos que reconocer primero los pasos que hemos dado...y estos son los itinerarios en los que nos podemos sentir identificados en nuestro caminar:

1º. Seguimiento como vocación: llamada de Dios:
     Ya que, como nos dejó escrito: "no me habéis elegido vosotros a mí, soy yo el que os he elegido".
     En el itinerario vocacional el seguimiento lo inicia Dios y supone ante todo una propuesta concreta y una Gracia para llevarla a cabo. El seguimiento es un don del Señor  hacia nosotros, y por ello debemos estarle agradecidos.

2º. Seguimiento como conocimiento: Maestro ¿dónde vives?
     En este itinerario contemplativo nuestra necesidad de conocer a Jesús es el punto de partida. Este camino supone una inquietud por conocer al maestro que va a cambiar nuestra existencia. Para san Pablo este conocimiento es transfigurante, por eso llega a decir: "todo lo estimo basura comparado con el conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor..."
En este itinerario el ir conociendo a Cristo supone un camino interior hacia el interior de Cristo para llegar a tener los mismos sentimientos que Él. Por eso nos dice: ..."aprended de mí"

3º. Seguimiento como decisión y ruptura:
     En este momento del camino sentiremos que necesitamos romper definitivamente con nuestra vida anterior y veremos que el seguimiento de Jesús no es compatible con actitudes dubitativas.

4º. Seguimiento como compromiso: ¿Estáis dispuestos a beber del cáliz que yo voy a beber?
     En este itinerario ya bastante profundo, cuando hemos roto con todo lo anterior, surgirá dentro de nosotros esa necesidad de entrega, de vivir para y vivir por Cristo. En este momento, el seguimiento se concreta y se consolida, asumimos que Jesús es el Camino y vivimos como Él vivió.
Sentiremos una experiencia de descentramiento y expropiación, dejaremos de estar revestidos de lo nuestro para vivir sólo con lo que Él nos dé.
Además, sentiremos una pertenencia y fascinación por Jesús y nuestro encuentro personal con Cristo nos liberará del miedo a entregar nuestra vida por Él. Podremos llegar a decir como san Pablo: "mi vivir es Cristo; estoy crucificado con Cristo; vivo yo pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí"...y no olvidaremos que este tesoro lo llevamos en las vasijas de barro que somos.
Pero no tenemos que caer en el error de creernos despersonalizados o enajenados mentalmente, sino que, con nuestra libertad consentimos plenamente llevar las señales de Jesús y co-existir con Él desde nuestra circunstancia.
5º. Seguimiento como convivencia: vosotros sois mis amigos.
     La dimensión fraterna aparece en el itinerario de seguir comprometidamente a Jesús porque Él mismo así lo quiso. Él eligió a doce para que estuvieran con Él, y les invitó a vivir con Él.
La vida cristiana según esta dimensión es una llamada al proyecto de vida en común marcado con el rasgo del amor fraterno que Jesús nos regaló y que se debe convertir en la alternativa al mundo egoísta.

6º. Seguimiento como apostolado: es el regalo de pro-seguimiento que nos hizo Jesús, ya que inició un camino que no clausuró y que después de la experiencia de la Pascua y de Pentecostés, se expande con la acción apostólica hasta nuestros días y hasta el fin de los tiempos, gracias al maestro de ruta después de su Resurrección que es su Espíritu Santo.
Gracias a este regalo, Jesús nos propone avanzar en su proyecto inconcluso y nos dice: "el que me sigue está llamado a hacer grandes cosas..." Así nos capacita para construir nuestro futuro desde la renovación del hombre nuevo con Su Espíritu. Por tanto, desde este itinerario estamos llamados a continuar la misión que inició Jesús en vida: anunciando su Evangelio, perdonando, sirviendo y amando como Él amó.

7º. Seguimiento como comunión: este es el planteamiento de nuestra vida íntima con Jesús a través de sus  Sacramentos. Nuestra existencia en definitiva es una co-existencia con Cristo, ya que nosotros no hacemos nada solos y todo lo hacemos con Cristo: con-vivimos con Él, con-morimos con Él, con- resucitamos con Él y nos con-gloriamos con Él. Toda esta comunión es posible gracias al Bautismo y a la Eucaristía.

Todos estos itinerarios siguen necesariamente este orden ya que uno enciende la llama que despierta al otro...
Sería muy bueno dar testimonio de nuestros pasos contando cómo ha sido nuestra historia personal  hasta llegar a la comunión con Cristo y a profesar la fe. Os animo a todos a dar vuestro testimonio, porque con la experiencia vital es como Jesús nos va transformando y fortaleciendo en la fe...
La certeza de que Él es quien es y de que ha cumplido su promesa la tenemos escrita en la historia de nuestras vidas.

Gracias, y Jesús os siga bendiciendo.
Paz y Bien.