EN BUSCA DE LO QUE NOS UNE Y NOS HACE HERMANOS: CRISTO

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¡Me gustaría amar como Él me ama!

lunes, 2 de mayo de 2011

PARA TODAS LAS MONJAS CONTEMPLATIVAS DEL MUNDO...GRACIAS POR VUESTRA VOCACIÓN!

Doy gracias a Dios por haberme dado el inmenso regalo de experimentar y comprender el significado de la vida contemplativa de las monjas orantes...Doy gracias por haber experimentado en la clausura, la apertura absoluta y el acompañamiento espiritual, y doy gracias a Dios, por dejarme meter el dedo en sus llagas, ya que, asomándome a las vidas de esas hermanas pobres entregadas he podido conocer su Corazón encarnado...
ellas me confirman que Jesús vive hoy resucitado en sus vidas, me dan esperanzas y aumentan mi pobre fe...

Gracias a todas por descubrirme qué es ser monja...

Una monja es una mujer llamada por el Espíritu Santo para abandonar las preocupaciones, los deseos y las ambiciones del mundo y consagrar su vida entera a la búsqueda de Dios...

Una monja es aquella persona que busca a Dios porque ha sido primero encontrada por Él.

Una monja es una persona llamada para entregarse exclusiva y perfectamente a la única cosa que necesitan todos los humanos: la experiencia de Dios.

Una monja es alguien que avanza hacia Dios por el camino más directo, retirándose del mundo y consagrándose por completo a la oración, la meditación, la lectio divina, el trabajo y la penitencia, bajo los ojos de Dios por la salvación de todas las almas.

Una monja es la persona que se ha tomado más en serio el primer mandamiento, y no antepone nada al amor de Cristo...

Una monja es alguien que deja  atrás las ficciones e ilusiones con el fin de sumergirse en la fe de Cristo. Y la fe es la luz que la ilumina misteriosamente, el poder que se adueña de las profundidades de su alma y la entrega a la acción del Espíritu Divino, el espíritu de la libertad que da Dios.

Una  monja es alguien que renuncia a su propia voluntad, a su poder de tener posesiones, a su amor al desahogo y a la comodidad, a su derecho a formar una familia, a su libertad para disponer de su tiempo como le plazca y a vivir de acuerdo con su propio juicio...

Una monja vive pobre y en silencio porque cree en la Palabra de Cristo cuando dijo: yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, se quedará sin recibir mucho más en el presente y la vida eterna en el mundo venidero...(Lucas 18, 29-30)

La vida monástica es la Iglesia del desierto, que a través de su silencio nutre y protege la semilla viviente del Evangelio sembrada por la vida apostólica en los corazones de los fieles.

La vida monástica es la Iglesia que vive orando y esperando la venida de nuestro Señor Jesucristo con las lámparas siempre encendidas...sin descanso...

Gracias a todas las monjas del mundo por haber dicho sí a la llamada de Dios y ayudarnos tanto aquí fuera...

La ley más profunda del ser humano es su necesidad de Dios... y Dios es Vida Plena...
como decía San Juan: en Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres...
Por tanto, la necesidad más profunda de nuestra oscuridad es recibir la luz que brilla en medio de ella, y por eso Dios nos ha dado su primer mandamiento: amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas...

Pues vosotras, amadísimas hermanas monjas, sois las elegidas para encarnar este primer mandamiento con toda su plenitud y enseñarnos que Dios os da su Gracia para que sus maravillas se expresen y todos creamos en su acción divina...

Todas las vocaciones son regalos divinos, pero vosotras, como decía el Papa Pablo VI, habéis elegido la mejor parte: estar lo más cerca de Él y hacer lo que Él os diga, como María...
Ánimo en Cristo resucitado!!!!

Os quiero a todas...la florecilla pobre y resucitada por Cristo, violetilla!

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