EN BUSCA DE LO QUE NOS UNE Y NOS HACE HERMANOS: CRISTO

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¡Me gustaría amar como Él me ama!

domingo, 13 de junio de 2010

¡¡¡ JESUCRISTO NOS PERDONA POR AMOR !!!

QUÉ ALEGRÍA Y QUÉ PAZ TAN INMENSA SABER QUE EXISTE  ALGUIEN QUE TRANSGREDE TODA LEY DEL MUNDO PARA DARNOS SU PROPIA LEY:
¡¡¡SE LLAMA JESUCRISTO Y SU  AMOR MISERICORDIOSO LO PERDONA TODO A TRAVÉS DE LA FE!!!

 La Palabra de este precioso domingo arroja su Luz sobre el sacramento de la reconciliación, que necesita una conciencia arrepentida, como la de David, un amor desprendido y sin medida, como el de la pecadora pública, y una fe cierta en Cristo, como la de San Pablo.

¡Es el AMOR de CRISTO el que perdona los pecados y nos hace plenamente humanos, no la ley del mundo, por muy "humana" que llegue a ser.

Hoy, Jesús perdona con un amor más allá de lo humano, infinitamente mejor e incomparable a nada, que me lleva a arrepentirme de nuevo y a tener un propósito de enmienda. Amor y arrepentimiento van unidos porque son causa y consecuencia para la libertad humana; pero, para que este AMOR deje huella en mi vida, tengo que tener fe y creer que es CRISTO quien me perdona. Es la fe en su Palabra y en su Vida la que me justifica y me salva.

¡Tú sabes que te quiero! Jesús, sabes que aunque mi rebeldía a veces se interponga en el camino y mi egoísmo me haga pecar, enseguida siento la necesidad de obedecerte y de pedirte arrepentida que me repitas una y mil veces aquellas palabras de consuelo: "¡tú fe te ha salvado, vete en paz!"

Hoy le doy las gracias a tu Divina Misericordia porque, a través de todos mis pecados he ido conociendo tu inmenso AMOR, que me ha esperado siempre y me ha traído la paz, y por eso me he ido convirtiendo.

¡Gracias por venir a darnos la plenitud humana a través del AMOR y no a través de unas leyes que ahogan nuestra libertad.

Sólo TÚ puedes liberarnos y escribir recto  en nuestros renglones torcidos.


Hoy necesito mirarme en TI, porque eres mi perfección, y si tengo conciencia de pecado de palabra, obra y omisión, es porque QUIERO AMAR COMO TÚ NOS AMAS.

Me he encontrado contigo, JESÚS, y sé que AMAR no significa cumplir la ley del mundo.

TÚ, que transgredías todas las costumbres injustas de tu época, acercándote a las mujeres, comiendo con pecadores, bendiciendo a los niños, haciendo el sábado para el hombre y no al revés, perdonando los pecados, etc., TÚ eres el único que me enseña que ¡AMAR es PERDONAR  y entregarse al hermano!

Por eso...

¡quiero vivir contigo para siempre!

¡Quiero conseguir una conciencia más delicada para ser misericordiosa conmigo misma y con el prójimo!

¡Quiero tener más confianza en el sacramento de la penitencia y recibir esa PAZ que me regalas en la absolución!

¡Quiero abandonarme cada día más a la FE de la Iglesia para llegar algún día a decir como San Pablo que CRISTO VIVE EN MÍ!

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