EN BUSCA DE LO QUE NOS UNE Y NOS HACE HERMANOS: CRISTO

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¡Me gustaría amar como Él me ama!

miércoles, 7 de abril de 2010

ENCUENTRO CON JESÚS VIVO EN SU PALABRA (recomendaciones para la lectura orante de la Palabra)

VERDADERAMENTE, JESÚS HA RESUCITADO, Y LO VAMOS A IR DESCUBRIENDO DE MUCHAS MANERAS, SI LE DEJAMOS ENTRAR EN NUESTRO CORAZÓN...

...HOY, COMO LOS CAMINANTES DE EMAÚS, PODEMOS ENCONTRAR A NUESTRO SEÑOR VIVO EN LOS ACTOS DE LA VIDA COTIDIANA, EN LA EUCARISTÍA Y EN LA PALABRA, PERO ANTES, TENEMOS QUE ENTREGARLE NUESTRO CORAZÓN PARA CAMINAR CON ÉL...

PARA ENCONTRARNOS CON EL RESUCITADO EN LA PALABRA NO PODEMOS CONFORMARNOS CON LEER SUPERFICIALMENTE LOS TEXTOS QUE NOS PROPONE LA LITURGIA HOY, SINO QUE TENDREMOS QUE CONTEMPLAR EL EVANGELIO DE MANERA PROFUNDA Y ORANTE PARA ASÍ TRANSFORMAR NUESTRAS VIDAS MEDIANTE SU PODER, ACOMPAÑADOS DE LA FUERZA DE LA EUCARISTÍA, QUE NOS ENTREGARÁ TODOS LOS DONES QUE NECESITEMOS DEL ESPÍRITU SANTO:


Primero, invoquemos con toda nuestra Fe al Espíritu Santo. Antes de inciar la lectura, le pediremos que descienda sobre nosotros, como hizo con los Apóstoles, y que abra, así, los ojos de nuestro corazón...

Podemos ayudarnos de esta oración: ...¡Dios nuestro, Padre de la Luz, Tú has enviado al mundo a tu Hijo, Palabra hecha carne para mostrarte a nosotros los hombres...Envía sobre nosotros tu Espíritu Santo, para que encontremos a Jesucristo en esta Palabra que viene de Ti, a fin de que lo conozcamos más intensamente y conociéndolo lo amemos más plenamente, llegando así a la bienaventuranza en nuestras vidas...

Después, tomemos la Biblia en nuestras manos, no como un libro cualquiera, sino sintiendo que contiene la Palabra revelada de Dios  y que, a través de Ella, nos quiere hablar personalmente y acompañarnos en este día...
Leeremos atentamente, despacio, varias veces el texto, tratando de escucharlo con todo nuestro corazón, toda nuestra inteligencia y todo nuestro ser. Y así, del silencio exterior pasaremos al silencio interior, convirtiendo la lectura en escucha  y contemplación viva...

A continuación, reflexionaremos con nuestra inteligencia iluminada de la Luz de Dios, los textos escuchados interiormente (podemos ayudarnos para profundizar en su significado de comentarios patrísticos o exegéticos) ,  y abandonaremos nuestras facultades intelectuales a la Voluntad de Dios, buscando siempre la vida y las enseñanzas de Jesucristo  como el centro de toda la Escritura...(La Ley, los profetas, los apóstoles hablan siempre de ÉL). Meditaremos las palabras en el corazón e intentaremos aplicarlas a nosotros mismos, a nuestra situación, pero sin perdernos en nosotros mismos y siempre buscando la Voluntad de Dios, qué nos quiere decir Dios en ese momento, mirando más a Cristo, que es quién nos transfigura, y no a nosotros mismos.

Oraremos, entonces, al Señor, que nos ha hablado a través de su Palabra y le responderemos a esas invitaciones, amonestaciones o llamadas que nos ha hecho, llenándonos de su Espíritu Santo...Y entonces, le daremos gracias, le alabaremos y le pediremos lo que necesitamos, aunque ÉL ya lo sabe...Atraídos por el rostro del Señor intentaremos mirarle a Él y seguirle, poniendo nuestras facultades creativas, sensibles, emotivas, al servicio obediente de la Palabra que nos ha hablado al corazón...

Y así, unidos al Señor, contemplaremos con Sus Ojos todas nuestras cosas (a nosotros mismos, a nuestros problemas, a nuestras circunstancias, etc.)...Viéndolo todo con los ojos de Dios conoceremos la Paz y aprenderemos a sentir y a pensar con la grandeza de Dios. Todo nos ocurre por su Gracia y todo lo que nos pasa está orientado  al final a la manifestación del amor divino, pero como nos ha hecho libres, quiere que le busquemos y le pidamos entrar libremente...
Llegados a esta experiencia de contemplación con sus Divinos Ojos, ya no podremos seguir reflexionando de modo discursivo e intelectual sobre la Palabra, sino que participaremos en el fuego de la comunicación y de amor más allá del Silencio con la intimidad de Dios en nuestro corazón !!!

Y entonces, conservaremos en nuestro corazón, esa Palabra recibida, como María. Y conservada, guardada y recordada en el corazón, acudiremos a ella a lo largo del día y permaneceremos atentos a los signos que se nos presenten para poder obrar con Ella, según los dones recibidos...

Si verdaderamente hemos escuchado de esta manera la Palabra, es nuestro compromiso ahora, como cristianos, ponerla en práctica en el mundo, según lo que Dios nos haya dicho...Por tanto, la escucha de la Palabra implica obediencia, responsabilidad, decisiones, desde el corazón recibido de Jesús Resucitado...

Y de esta manera, ÉL estará con nosotros siempre y nos regalará los frutos de su Espíritu Santo: amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de nosotros mismos...

Ójala que el Señor nos acompañe en este día y podamos dar testimonio de su Resurrección allá donde vayamos...

violetita, caminante de la mano con Jesús Nazareno! 

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