EN BUSCA DE LO QUE NOS UNE Y NOS HACE HERMANOS: CRISTO

EN BUSCA DE LO QUE NOS UNE Y NOS HACE HERMANOS: CRISTO
¡Me gustaría amar como Él me ama!

domingo, 25 de abril de 2010

EL BUEN PASTOR BUSCA A TODAS SUS OVEJAS PERDIDAS...NADIE SE LAS ARREBATARÁ PORQUE ÉL MISMO ES DIOS!!!

¡HOY NOS LO HA DICHO CLARO EN EL EVANGELIO!


"Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna, no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie pueda arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno."
¡¡¡Jesús NOS AMA!!! ...Siempre nos lo dice de una manera o de otra...

Él es nuestro Buen Pastor y  nadie jamás podrá arrebatar a sus ovejas (que somos todos y cada uno de nosotros, aunque algunos no le conozcan todavía)

NADIE JAMÁS SE PERDERÁ PORQUE NUESTRO BUEN PASTOR ES DIOS MISMO, Y NO DESCANSARÁ HASTA QUE TODOS VOLVAMOS A CASA PARA VIVIR PLENAMENTE, PORQUE NOS HA CREADO PARA ÉL Y PARA EL CIELO!

Pero, como nos ha hecho libres, está en nuestra conciencia seguirle y permanecer en su rebaño fieles, o perdernos, con las consecuencias que sufrimos cuando lo hacemos...

HOY, EL SEÑOR ME DA OTRA OPORTUNIDAD DE VIVIR PLENAMENTE COMO OVEJA DE SU REBAÑO Y BUSCAR A MIS HERMANOS PERDIDOS...

ÓJALA QUE QUIEN ESTÉ LEYENDO ESTE MANUAL DE INSTRUCCIONES PARA DEJARSE ENCONTRAR Y AMAR POR DIOS, EL ÚNICO QUE PUEDE SACIARLE Y COLMARLE DE TODO BIEN, ASÍ COMO LIBREMENTE ESCOGIÓ SALIR DEL REBAÑO, LIBREMENTE TAMBIÉN VUELVA A CASA PARA CAMINAR HACIA SU DESTINO: LA FELICIDAD PLENA!

¡¡¡NUESTRA META ES DIOS, LA FELICIDAD PLENA, LA VIDA ETERNA!!!

MANUAL DE INSTRUCCIONES PARA OVEJAS PERDIDAS Y LIBRES: 

Una persona compra un coche, o una nevera o cualquier cosa… 

Siempre aquello que compra vendrá con su manual de instrucciones… ¿qué pasaría si incumpliéramos las más elementales normas del manual…? Que correríamos el riesgo de quedarnos sin coche o sin plancha o sin nevera o a lo mejor ¡sin vida!

Cuando hablamos de moral, es importante preguntarse quiénes somos y qué somos. Si fuéramos únicamente un producto del azar no tendría ningún sentido plantearse si nuestros actos son buenos o malos. Nos conformaríamos con que nuestros actos fueran útiles, agradables… 

Si Dios no existiera, el hombre sería su propio creador, el que decide según qué y cómo si algo está mal o bien (cf. árbol de la ciencia del bien y del mal). Estaría todo permitido.
Pero el caso es que somos criaturas. Hemos sido creados y diseñados por Dios con mayor precisión y mimo que el mejor automóvil, plancha o nevera. Tenemos un cuerpo espléndidamente concebido y un alma capaz de conocer y amar al mismo Creador. El hombre está en condiciones de penetrar con su inteligencia en los misterios más complejos de la naturaleza y de guardar esos conocimientos y transmitirlos de generación en generación creando así un patrimonio de cultura que hará posible ulteriores avances. 
Por ejemplo con el arte, nos atrevemos incluso a llamarnos creadores. Y en efecto creamos belleza con sonidos, colores, barro o palabras.
Pero el colmo de nuestra grandeza consiste en que somos libres, es decir, que nadie nos conduce, sino que nuestra voluntad elige autónomamente su camino. 
Pero… pero, pero.. nuestra naturaleza al hacer posible nuestra libertad, al mismo tiempo, la limita. Es decir, somos libres porque somos hombres. Por tanto, toda acción que atente contra lo que esencialmente somos, por muy libre que parezca, destruye la propia libertad porque nos deshumaniza. 

Según nuestra naturaleza tenemos un manual de instrucciones y si nos lo saltamos nos deshumanizamos porque vamos en contra de lo que somos.

Un ejemplo. Imaginemos que no estamos dispuestos a someternos a la ley de la gravitación universal. Tomamos carrerilla y nos lanzamos por la ventana porque como hemos decidido que no hay gravedad, no caeremos sino que flotaremos como los astronautas en el espacio.
¿Qué pasa? Que nos matamos. Nos encontramos pues con la aparente paradoja de que el hombre puede ejerciendo su libertad, corromperse o incapacitarse para ser auténticamente libre; y que, igual que somos capaces de espachurrarnos la cabeza o destrozarnos el hígado con el alcohol, también podemos ablandar nuestra voluntad, corromper la inteligencia, y así un largo etc.

Este manual de instrucciones del alma es lo que los filósofos llaman ley natural. No están escritas en ningún sitio sino en la propia naturaleza humana, por eso se llama “natural”. La mayor parte de las exigencia morales de nuestra madre la Iglesia son simplemente la aplicación de esa ley y tienden por tanto a hacernos más felices, más libres, más humanos.

La ley natural existe desde que el hombre es hombre. Somos seres racionales con cuerpo y alma. Esta ley natural expresa la dignidad de la persona y determina la base de sus derechos y deberes. Es divina, porque Dios es el autor de nuestra naturaleza y muestra al hombre el camino que debe seguir para practicar el bien y alcanzar su fin. (cf. El inventor) Es inmutable y permanece a lo largo de la historia sin variaciones. Aunque renegáramos de ella, no podríamos ni arrancarla del corazón ni destruirla. Resurge siempre en la vida de los individuos y sociedades. Está expuesta en sus principales preceptos en el Decálogo (los Diez Mandamientos). Sus exigencias, en ocasiones son difíciles de vivir, pero su cumplimiento, al acercarnos a Dios, nos hace más humanos y más libres. 
Esta ley afecta a los demás, es decir es la base moral indispensable para la edificación de la comunidad de los hombres.

Lo natural no coincide con lo espontáneo, con el gusto o con el sentimiento del instante. Mi naturaleza puede exigir en un momento determinado que me saquen una muela o una operación cosa que no es agradable y que no se afronta eufórico.

Al violar la ley natural ofendemos a Dios al decirle que su Amor expresado en el modo de nuestra creación no nos importa, sino que nosotros tenemos una manera mejor de “utilizar” nuestro coche. Pero también, no sólo ofendemos a Dios sino que también nos corrompemos poco a poco. Cuanto más grave sea la infracción mayor es el descalabro. Basta pensar, por ejemplo, en las consecuencias de la violencia en la que el mundo occidental parece sumergido desde hace décadas...

Por eso, hoy más que nunca, nuestro Buen Pastor en el Evangelio nos llama a ser sus ovejas, a utilizar nuestro manual de instrucciones para que libremente vivamos plenamente la vida, según su Corazón, el que nos ha regalado para que nos amemos, porque sin ese CORAZÓN, que es el que nos impulsa a hacer el Bien, a utilizar nuestra libertad para el Bien, no podríamos hacer nada!

Ańimo...yo también he estado perdida y he querido hacer con mi libertad y con mi DIOS lo que me ha dado la gana...pero al final, me he dado cuenta de que es ÉL quien me conoce a mí y quien me ha creado y me ha dado la libertad para ser feliz, y sin ÉL no puedo hacer nada...así que he vuelto a casa con la misma libertad con la que me fui, a mi verdadera casa que es la IGLESIA, y hasta que entendí qué era la IGLESIA con mayúsculas tuve que meditar y experimentar bastante, pero ahora que lo sé os invito a todos a que volvais y a que la conozcáis por dentro, de verdad...El Buen Pastor no dejará de llamarnos !!!









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